“Edvard Munch. Arquetipos”

De muy interesante hay que calificar la exposición que se presentó durante estos meses pasados en el Museo Thyssen-Bornemisa. Constó de 79 obras, 42 de ellas procedentes del museo de Oslo. Habían pasado más de treinta años desde la última muestra dedicada al noruego realizada en Madrid, así que la oportunidad se presentaba como excepcional. Estupenda reunión de obras del artista, con una variada representación de su trabajo.

Edvard Munch, 1894. Munchmuseet (Oslo)
Aguafuerte y punta seca sobre plancha de cobre coloreada a  mano.
25 x 32,5 cm.

En 1894, Munch comienza a realizar sus primeros grabados, técnica en la que destacó especialmente. En Sommernatt (Noche de verano), subtitulado La voz, nos muestra a Milly Thaulow, su primer gran amor, que consiente en verse con él y tener unos primeros encuentros amorosos. Como estaba casada con el hermano de su amigo Frits Thaulow, Munch comenzó a sentirse culpable, llegando además, a causar un enorme enfado en su padre. Por si fuera poco, Milly le atormentaba contándole sus relaciones con otros hombres, a pesar de lo cual, la relación se mantuvo durante varios años. A pesar de todo, Munch siempre recordará aquella relación felizmente, como su bautismo en un tema que será recurrente en su obra, los misterios de la mujer.

Dos elementos concentran nuestra atención: la mirada penetrante de Milly, y el característico reflejo de la luna que el pintor utilizará con frecuencia, símbolo que utiliza para expresar el ideal del amor: así se encuentran los ojos de los enamorados, fundiéndose en su propio resplandor, anudando sus corazones.

Bonnard, en la Sala Recoletos

Tremenda exposición del pintor francés en la sala de exposiciones Recoletos de la Fundación Mapfre en Madrid, que puede visitarse hasta el próximo 10 de Enero. Pienso que, de manera claramente injusta, la muestra no está teniendo la repercusión mediática que merece. Organizada por el Museo de Orsay y los Fine Art Museums de San Francisco, consta de setenta y cinco pinturas (complementadas con diez dibujos y cuarenta y siete fotografías), es una de las mejores oportunidades que se tienen en la vida para disfrutar de una muestra tan completa de este artista, muy poco visto en España.

Óleo sobre lienzo
127 x 100 cm.

En la obra que he escogido, Le jardin, es un ejemplo representativo para entender su pintura. La mirada estalla ante la explosión de colores: se tarda un buen rato en percibir la profundidad del paisaje representado: a pesar de la cantidad de pixeles de la reproducción, cuesta ver claramente como el camino gira a la derecha. También es difícil verlo in-situ.

Id con tiempo, cada cuadro necesita de un importante lapso de tiempo para ser observado. Ya veréis como sois recompensados.

PD: Quiero que esta entrada sirva de homenaje a todas las víctimas de los terribles atentados que sufrió Paris ayer. ¡Que horror mas indescriptible! ¡Que tristeza tan inmensa!

¿Se librará el género humano alguna vez de los escalofriantes actos que es capaz de cometer? Siempre tienen unas características comunes y se conocen desde los tiempos más remotos de nuestra historia: sirven a unos despreciables intereses (siempre terrenales, por mucho que se quieran vestir de grandes ideales), siempre están urdidos por mentes miserables (que aducen un bien común, aunque se realizan exclusivamente en el propio beneficio) y son ejecutados por seres ciegos, siempre ignorantes, manipulados hasta el punto en el que creen que suicidarse matando más gente mientras explosionan les hará merecedores de algún bien en una vida posterior (¿existe engaño más profundo?). ¿Llegará el momento en que los hombres aprendamos a ver más allá de unos centímetros de donde alcanza nuestro ego?

“Fuego blanco. La colección moderna del Kunstmuseum Basel”, en el Museo de Arte Reina Sofía

Impresionante exposición en el Museo de Arte Reina Sofía con una selección de cien obras de la colección de arte moderno del Kunstmuseum de Basilea, debido a la remodelación de su sede en Suiza. Esta colección, comenzada en 1936 por el conservador del museo Otto Fischer, adquirió en esa época obras de Kokoscha, Nolde y Lovis Corinth, para más tarde nutrirse a precio irrisorio de obras de la exposición Entartete Kunst (Arte degenerado), la muestra que organizaron los nazis en Munich en 1937 para denigrar los nuevos estilos de arte moderno y poner en su contra a la opinión pública.

Figura y máscara lleva en el museo desde 1944 y su salvaje tratamiento del color y su vigoroso trazo impresiona nada más verla. El expresionismo alemán no deja de asombrarme cada vez que lo contemplo personalmente. Estoy obligado a viajar antes o después a Munich, Dresde, Düsseldorf, Essen o Berlin para jartarme de él.

Emil Nolde, 1911. Kunstmuseum Basel
Óleo sobre lienzo
78 x 47,5 cm.

Para terminar de ilustrar la exposición, también he seleccionado Ecce Homo, de Lovis Corinth:

Lovis Corinth, 1921. Kunstmuseum Basel
Óleo sobre lienzo
190,7 x 150,6 cm.

Este enorme lienzo atrae fuertemente la atención del observador toda vez que éste haya fijado los ojos sobre él. La expresividad de los rostros es impactante; la sensación de desolación, inmediata. El autor se representa a sí mismo como Cristo, entre pinceladas violentas y un espectacular tratamiento del color que ninguna reproducción es capaz de transmitir.

Cuando estaba contemplando la obra, me resultaba difícil concebir que se estuviera representando una escena de otro tiempo, ya que me resultaba tremendamente actual. Raras veces he experimentado una impresión así.

De Lovis Corinth, lamentablemente, sólo se puede admirar una obra en España de forma permanente, titulada Modenschau (Desfile de modelos):


Lovis Corinth, 1925. Museo Thyssen-Bornemisza (Madrid)
Óleo sobre lienzo
201’5 x 100 cm.

De Marteldood van de Heilige Andreas (El martirio de San Andrés)

Peter Paul Rubens, c. 1638-39. Fundación Carlos de Amberes (Madrid)
Óleo sobre lienzo
306 x 216 cm.

Durante un tiempo, la Fundación Carlos de Amberes de Madrid trató de convertirse en museo. Sin embargo, el proyecto no fructificó finalmente, a pesar de que la colección que presentaba se formó con obras de maestros flamencos proporcionados por el KMSKA, el Museo del Prado y varias colecciones particulares. Recuerdo con interés varios bodegones de Frank Snyders, Fischmarkt (El mercado de pescado, 1574) de Joachim Beuckelaer o De eiderdans (La danza de los huevos, c. 1550), de Pieter Aersten. Hay que conformarse, por tanto, con poder seguir contemplando la obra maestra que posee la fundación y cuya existencia no es demasiado conocida por los madrileños.

Haber estado en Amberes y no haber pasado a visitar la Sint-Andrieskerk, la iglesia de San Andrés, donde reside la pintura de Otto van Veen, el maestro mas importante de Rubens,  que le sirvió de inspiración para realizar esta obra, me hace sentir un punto ignorante.

Otto van Veen, 1594-99. Sint-Andrieskerk (Antwerpen/Amberes)
Óleo sobre lienzo
287 x 437 cm.

Frescos de San Baudelio de Casillas de Berlanga: Elefante

Anónimo, siglo XII. Museo del Prado (Madrid)
Pintura mural al fresco 
205 x 305 cm.

La remodelación que se acometió en 2010 en el museo del Prado fue la protagonista de la primera entrada de una primeriza versión de Arte a las ocho, que se publicó el 19 de marzo de 2013.


La sala 51c, que se habilitó durante 2009, es un excelente punto de partida para empezar una visita reposada a la colección permanente del museo, de las que se prolongan varias jornadas. Los frescos de la ermita mozárabe de San Baudelio en Casillas de Berlanga (Soria) causan una impresión indeleble a quienes las contemplen, así que merece la pena verse inmerso en ellas durante un buen rato. He escogido al elefante (que porta un castillo), pero el oso o la cacería de ciervos son otros buenos ejemplos de motivos sorprendentes para tratarse de pinturas incluidas en una ermita en aquella época. La historia de dichas pinturas y su venta a un coleccionista norteamericano durante los años veinte del pasado siglo ya sólo son lo suficientemente interesantes como para dedicar un rato a saber mas sobre ellas.


Ya puestos,  en este enlace podéis leer la poesía que le dedicó a estas pinturas Gerardo Diego. La visita a la ermita sigue siendo altamente recomendable (y así veréis la palmera de la que habla el poeta), ya que se restauró en 2002. En el Prado se pueden ver seis de las veintitrés pinturas originales, siendo necesario desplazarse a cuatro ciudades diferentes de Estados Unidos para contemplar el resto. Si queréis saber mas sobre estas pinturas, la lectura de este documento es sumamente ilustrativo.