Vistas de la ciudad de Sevilla (IV)


Difícil se hace hablar de vistas de la ciudad de Sevilla sin hablar de Manuel Barrón y Carrillo, máximo representante del paisajismo romántico andaluz. Vista general de Sevilla es su obra, mas conocida, ya que la que adquirió la reina Isabel II:

Manuel Barrón y Carrillo, 1862. Palacio de Riofrio (Segovia)
Óleo sobre lienzo
97 x 166 cm.

El puente de Isabel II se había inaugurado diez años antes, con un gran desfile militar. Hasta entonces se cruzaba por el puente de barcas que ya hemos visto en anteriores entregas, que claro está, quedaba inutilizado de manera regular por las crecidas del Guadalquivir. El nuevo puente se construyó tomando como modelo el Pont du Carrousel de París, utilizando piedra para los pilares y hierro fundido para los arcos. Las piezas de hierro se realizaron en la propia Sevilla, en la fundición que Narciso Bonaplata había montado en el desamortizado convento de San Antonio.

Un puente que despertó el interés, y que llegó a ser el emblema de la primera revolución industrial de la ciudad. Volvamos a observarlo en Sevilla. Vista tomada desde Triana.

Jean Alexandre Duruy, c. 1860. Museo del Romanticismo (Madrid)
Litografía sobre papel
39 x 50 cm.

Esta estampa forma parte de la colección de litografías sobre los puertos europeos Ports d’Mer de Europe, del prestigioso librero parisino Louis Turgis. En ambas obras pueden distinguirse perfectamente  la Catedral, la Giralda y la Torre del Oro. 
Pero tenemos que volver a Manuel Barrón, en caso contrario, comienzo a dispersarme y no acabo nunca: una de las obras mas finas del andaluz se encuentra actualmente en Cuba. Se llama El Guadalquivir a su paso por Sevilla.

Manuel Barrón y Carrillo, 1851. Museo Nacional de Bellas Artes (La Habana)
Óleo sobre lienzo
86’5 x 135’4 cm.

En esta época, su pintura ya había asimilado el paisajismo inglés, que conoció de una manera mas o menos profunda a través de David Roberts y Genaro Pérez de Villaamil. Esta vista, como se puede observar, contiene todo tipo de detalles. Destaca, a la derecha del cuadro, la imagen del Palacio de San Telmo, precioso edificio barroco donde los haya, que en aquella época era la residencia oficial de los duques de Montpensier. Unos años más tarde, los jardines del palacio serían cedidos a la ciudad por la duquesa, que no era otra que la infanta Maria Luisa Fernanda de Borbón, hermana de la reina, de quien los jardines han tomado su nombre.

Manuel Barrón y Carrillo, 1854. Museo Carmen Thyssen Málaga
Óleo sobre lienzo
92 x 125 cm.
Esta otra Vista del Guadalquivir corresponde a la primera imagen de la ciudad que tuvieron muchos viajeros de la época romántica, cuando llegaban a ella remontando el cauce del río. Si ampliáis la imagen, se puede observar un barco con una rueda a vapor debajo de la Torre del Oro.

El edificio que se puede ver sobre la margen izquierda es el antiguo convento de los Remedios, hoy sede del Museo de Carruajes. La imagen está tomada desde el paseo de las Delicias, lugar de recreo en la época. La imagen debió hacerse muy popular, pues Manuel Barrón y su taller crearon una gran cantidad de pinturas muy similares, de diferente calidad y distinto grado de detalle. De hecho, ésta no es la mejor según los expertos: ese honor lo detenta el lienzo titulado Vista de Sevilla desde la Punta del Verde (1856), que pertenece a la colección del conde de Ybarra. 

La otra imagen típica que realizó Manuel Barrón es la de las inmediaciones de Sevilla. También tiene muchas variantes, como en el caso anterior, de diferente calidad y nivel de detalle. Una de ellas es Vista de Sevilla desde San Juan de Aznalfarache. San Juan de Aznalfarache es una pequeña población al este de Sevilla, muy cercana, que desde siempre fue un sitio de recreo para los habitantes de la ciudad, como recuerda Mateo Alemán en el segundo capítulo de su Guzmán de Alfarache

Manuel Barrón y Carrillo, h. 1850. Ayuntamiento de Sevilla
Óleo sobre lienzo

88 x 99 cm.

De su contenido sólo quiero dar algunos apuntes. En el cuadro se puede apreciar el verdadero curso natural del Guadalquivir: actualmente se utilizan cauces artificiales que haría que viésemos la isla de la Cartuja. Puede verse en la pintura el vapor que viene de Sanlúcar de Barrameda. En primer plano, un grupo de personas danzan flamenco. En la colección Masaveu hay otra versión de esta pintura. Habrá que ver si puede contemplarse con la reciente ampliación del Museo de Bellas Artes de Oviedo. Armando Palacio Valdés dijo que desde el cerro de San Juan se contempla la vista más bonita del mundo



Manuel Barrón y Carrillo, h. 1845-50. Museo Carmen Thyssen Málaga

Óleo sobre lienzo

56 x 72 cm.
Fiesta popular en los alrededores de Sevilla está realizada desde otro ángulo: vemos la ciudad desde la parte norte. De nuevo, la guitarra y la danza son el motivo del cuadro. La palmera, incrustada en el centro del cuadro, trata de poner el toque exótico. Creo que estas dos últimas obras dejan bastante claro que el Manuel Barrón interesante es el de la segunda mitad del siglo XIX, cuando el realismo comienza a impregnar sus obras. 
Manuel Barrón y Carrillo, 1850-65. Museo del Romanticismo (Madrid)
Óleo sobre lienzo
135 x 105 cm.

Los Reales Alcázares de Sevilla son la última de Manuel Barrón que veremos hoy. El Salón del techo de Felipe II, con el Arco de los Pavones, deja ver al fondo el Patio de las Doncellas. Con tanta Sevilla en Arte a las ocho, había que tener un pequeño detalle con los seguidores de Juego de Tronos y sus Jardines del Agua del reino de Dorne.

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