Santas Justa y Rufina (II)


En este artículo, analizaremos las representaciones escultóricas de la pareja de mártires sevillana.


Comenzamos con las representaciones de las santas que se encuentran en el presbiterio de la Capilla Real de la Catedral de Sevilla. En el muro están dispuestas ocho hornacinas, colocadas en dos niveles. En el superior se encuentran los cuatro evangelistas; en el inferior San Isidoro, San Leandro y las dos hermanas que nos ocupan, en la parte izquierda.



Diego de Pesquera, 1571-74. Catedral de Sevilla

Mármol

No se han podido obtener las medidas exactas

En la primera capilla de la nave izquierda, la de San Antonio, tenemos que dirigir la vista hacia dentro, que para algo estamos en una catedral gótica. La vidriera interior está datada en 1685,  aunque realmente se realizó en 1657. En ella podemos contemplar de nuevo la imagen de las dos santas sosteniendo la Giralda, siguiendo la tradición explicada en el artículo anterior. En 1813 se cambió el fondo, pasando de azul a blanco, con el fin de obtener más luz. 



Juan Bautista de León, 1657. Catedral de Sevilla

Vidriera

No se han podido obtener las medidas exactas

En la esquina sureste de la Catedral, las santas tienen su propio altar, en el intradós de la Puerta de la Campanilla. Está presidido por una escultura de las patronas de la ciudad, que sale en procesión el día del Corpus. La maqueta de la Giralda es obra de un platero llamado Juan de Dios Moreno y data de 1722. El autor de la escultura, Pedro Duque  y Cornejo, realizó magníficas obras en Granada, Córdoba y El Paular.


Pedro Duque y Cornejo, 1728. Catedral de Sevilla

Madera policromada

No se han podido obtener las medidas exactas

En esta misma catedral se pueden admirar otras obras de Pedro Duque y Cornejo en la capilla de la Virgen de la Antigua, nada más entrar, a la derecha del sepulcro de Colón según se mira la Puerta del Príncipe. Esta maravillosa capilla se comenzó y se terminó con la primera vuelta al mundo de Magallanes y Elcano, donde conocí algunos datos que me dejaron perplejo: por ejemplo, no sabía (o mejor dicho, no recordaba) que de los cinco barcos y 234 hombres que partieron, sólo regreso la nao Victoria con dieciocho supervivientes. Si la expedición hubiese sido anglosajona, estaríamos bombardeados con cientos de películas y series sobre el tema. Cristobal Colón también venía a rezar en esta capilla después de sus viajes.

A pesar de que no guarda relación con el tema, creo que merece la pena echar un vistazo al retablo de esta capilla. Las diez imágenes de mármol blanco son del artista sevillano. Las realizó entre 1734 y 1738. 



Dejamos las representaciones de las santas en la catedral y continuamos con las de las iglesias. Seguramente, la más conocida de todas sea el retablo que lleva su nombre en la iglesia del Salvador. He de indicar que aquí voy de oídas. Dos veces intenté entrar en esta iglesia y no pude ninguna de las dos, así que lo tendré que dejar para mas adelante. 


El retablo se terminó en 1730, pero procede del Hospital de las Cinco Llagas, sede actual del Parlamento de Andalucía, de donde fue traído en 1902.


Jerónimo Hernández, finales del siglo XVI. Iglesia del Salvador (Sevilla)

Madera policromada

No se han podido obtener las medidas exactas

He dejado para el final las esculturas más antiguas que conozco, en la Iglesia del Señor San José, en la que entré de casualidad y de forma precipitada. En su retablo se pueden observar a Santa Justa y Santa  Rufina en la parte superior, a los lados. No he podido obtener una imagen que contenga las figuras de cerca. Fueron realizadas en madera y estofadas por Juan Bautista Vázquez el Viejo entre 1571 y 1580 para el antiguo convento de San Francisco (que ocupaba toda la Plaza Nueva, donde ahora está el Ayuntamiento).

4 comentarios en “Santas Justa y Rufina (II)

  1. Hola, Roberto. Te escribo en varias comentarios, ya que tienen una limitación de 4.096 caracteres

    El origen de la representación de las santas asociado a la Giralda está explicado en el primer artículo de la serie: el terremoto de Carmona de 1504.

    La fuente es la memoria redactada por el canónigo Pedro de Mendoza, que la incorporó a las reglas viejas del coro de la Catedral. Hacia 1535, el cronista Luis de Peraza escribe una vida de las santas añadida a la historia de la ciudad, siguiendo dicha memoria. Esa crónica es la que originó la tradición popular.

    Cuando en 1568 se termina el remate de la Giralda, con la veleta de bronce de Bartolomé Morel, crea un gran admiración por la torre en su época, al convertirse en una de las mas altas del mundo occidental.

    Sin embargo, otras versiones del suceso no incluyen a las santas. En 1587, Alonso de Morgado atribuye la intervención divina a un ángel, sin presencia alguna de las alfareras. Su coetáneo Andrés Bernáldez también escribe una versión similar.

    El 1 de Noviembre de 1755 la torre resiste el terremoto de Lisboa. El día 5 se suspendieron para siempre (!!) las representaciones teatrales y cualquier otra diversión para expiar los males causantes de la furia natural

    Defensores de las causas sobrenaturales, representados por el canónigo Francisco José Olazával y los “cientifistas”, que tuvieron como abanderado al cléirgo ilustrado don José de Cevallos (que llegó a ser rector de la Universidad de Sevilla) . La disputa fue tan sonada que el propio Benito Feijoo llegó a escribir un tratado en el que achacaba los temblores a diversas alteraciones eléctricas. El clero ilustrado recordó la vieja teoría de las causas primeras y segundas, según la cual Dios, aun siendo el origen de cualquier acontecimiento, no intervenía en el desarrollo concreto de los fenómenos naturales.

    Como consecuencia de ello, se produce una pugna entre las distintas cofradías: se discute cual de sus distintos titulares han sido los que han protegido la torre del terremoto (que si San Francisco de Borja, que si San Felipe Neri…), y como consecuencia de ello, el Ayuntamiento se ve obligado a zanjar el asunto. El cabildo encarga al padre Gaspar de Sola una historia documentada para reivindicar la memoria de las santas (se había declarado el 17 de Julio de 1756 fiesta de precepto). acerca de cuales han sido reason los para zanjar el asunto historia para reivindicar : el resultado es el referido . A partir de entonces la maqueta de la torre empezó a desaparecer de cualquier imagen de las santas patronas que se pretendiera medianamente culta e informada

    En 1760 Juan de Espinal ya las pinta con la ciudad al fondo, pero sin una relación directa con la torre. He leído algunas fuentes que indican que Juan de Espinal era partidario de terminar con dicha tradición. Curiosamente, he leído artículos en Internet, seguramente no muy bien documentados que difunden que estas nuevas imagenes extienden la protección de las santas a toda la ciudad, no sólo a la torre. La pintura de Juan de Espinal para el Ayuntamiento está en el sexto artículo de mi serie

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  2. La polémica pareció quedar zanjada en 1765, pero no debió ser así, puesto queen 1771 tuvo que intervenir el erudito independiente Diego Alejandro de Gálvez (bibliotecario de la Catedral), que tras sesuda investigación demuestra la falsa atribución basándose en los anales de Ortiz de Zúñiga (el enlace está en el primer artículo de la serie): la conclusión fue que los documentos catedralicios no decían nada al respecto, pero que efectivamente, fue un ángel el que protegió la torre “como siempre habían afirmado los testigos” (como indican Alonso de Morgado y Andres Bernáldez)

    Por eso, en la pintura de Goya de 1817 se representa a las santas ya sólo con los símbolos y sin una gran relación con la torre. Puedes leer mas de ella en el séptimo artículo de la serie.

    En cuanto al símbolo del cabildo, las azucenas son un símbolo cristiano de la pureza mariana, por eso es normal verlo en todas las edificaciones consagradas a la Virgen (son fáciles de ver, por ejemplo, en la catedral de Burgos o en el monasterio de Guadalupe)

    En 1616 comienzan las representaciones heráldicas con la jarra de azucenas , acompañada de dos torres laterales (Reglas del Coro de 1616, Teatro de la Santa Iglesia de Sevilla, de Sanchez Gordillo). La jarra de azucenas, la pureza, era el elemento central del símbolo.

    En los azulejos realizados para la sacristía de la iglesia del Sagrario en 1657, del ceramista Diego de Sepúlveda, el orden se alteró en los azulejos: el elemento central es la torre y los dos jarrones hacen la función de acompañantes. Observa que la fecha coincide con la terminación del remate de la torre; el cambio fue intencionado.

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