La Madre de Dios se aparece a Juan Fort


Vicente Carducho, 1632. Monasterio de Santa María del Paular

Òleo sobre lienzo


345 x 315 cm.

A finales de los años 30, Rothko se dedicó a dibujar una serie de pinturas donde representaba a gente esperando el metro. Son composiciones siempre marcadas por las líneas horizontales y verticales, y los pasajeros están representados como figuras muy estilizadas. Son planas, rígidas e inexpresivas y sin embargo sugieren tener vida interior. Tuvo que ser un alemán, Werner Beutler, la persona que llamara la atención sobre este ciclo de 54 cuadros, que durante más de doscientos años han estado dispersos. Actualmente quedan 52, ya que dos de ellos se destruyeron en Tortosa durante la Guerra Civil. El ciclo reclama una posición privilegiada en la Historia del Arte. Estamos hablando, sin duda, de una de las grandes obras de la pintura española de todos los tiempos, a la que no se ha acabado de hacer justicia todavía.  La visita al monasterio es obligatoria para todos los amantes del arte. La labor de restauración ha sido magnífica. Conviene dedicar una mañana entera a su detenida contemplación (se tarda unas tres horas en ver el ciclo completo, pero luego, la visita guiada al monasterio merece la pena, especialmente, el transparente de la espectacular capilla del Sagrario, entre otras lindezas).

Este cuadro concretamente hace el número 49 de la serie (curiosamente, interrumpiendo la serie de martirios a los fueron sometidos los cartujos ingleses). Juan Fort fue uno de los cartujos mas renombrados de España. Ingresó muy joven en la Scala Dei (Escaladei, en la comarca del Priorato), la cartuja mas antigua de España, fundada en un lugar donde, supuestamente, se subía al cielo. El florentino utiliza inteligentemente la perspectiva para dotar al cuadro de profundidad y poder mostrar así dos escenas en una. No sólo se une el exterior con el interior, sino de manera subrepticia, los espacios celestiales y los terrenales. En la mas cercana, María le da a besar la mano a Juan Fort. En la exterior, el cartujo se encuentra con una cruz de hierro a la que hace una reverencia, reverencia que Cristo con su cruz le devuelve… 


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